miércoles, 11 de noviembre de 2020

EL SILENCIO DE LAS SIRENAS


 

LAS SIRENAS


Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo



ALGUNAS HISTORIAS RELACIONADAS CON SIRENAS






Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.

La sirena continúa su viaje, río abajo, río arriba, enarcada como un cisne, flojos los brazos como trenzas, y hace pensar en ciertas alhajas del renacimiento, con perlas barrocas, esmaltes y rubíes. � ¿Has encontrado? ¿Has encontrado? Suspira porque presiente que nunca hallará. Los hombres blancos son como los aborígenes: sólo hombres. Tienen la piel más fina y más clara, pero son eso: sólo hombres. Y ella no puede amar a un hombre. No puede amar a un hombre que sólo sea hombre, ni a un pez que sea sólo pez.


ATRIBUTOS DE LAS SIRENAS

  • La sirena es un ser ambiguo, puede ser mala o bondadosa según con quien se relacione. Son muy coquetas y les encanta adornarse el pelo con corales y conchas.
  • Su canto es muy dulce y melodioso.
  • Puede enamorarse de una persona y brindarle todas sus atenciones y encantos, otorgándole premios que mayormente consisten en recursos hidrobiológicos (peces).
  • También suele premiar a los pescadores que se preocupan en proteger el recurso pesca, y puede castigar a aquellos que pescan demasiado, sin permitir que el recurso “descanse”.
  • La sirenas puede adular y engañar a sus víctimas para llevárselas a lo profundo del río, causando una fascinación y encanto en aquel hombre que logra ver su belleza, sumiéndolo en una nostalgia y tristeza si no la vuelve a ver y sintiéndose atraído por las aguas de ríos y lagos, donde la observó inicialmente.
  • Algunas personas afirman que la atracción hipnótica es tal que algunos varones termina levantándose por las noches de sus camas, y dirigiéndose a la fuente de agua con la idea de arrojarse a ella, teniendo muchas veces que ser forzados a no hacerlo por sus familiares, quienes prefieren prevenir esto exigiendo al joven que se vaya del lugar.
  • Los Tritones se sienten atraídos por las mujeres humanas y gustan cortejarlas. En algunos casos, al estar muy enamorados, las visitan en sus casas llevándoles regalos (sobretodo pescado).
  • Se atreven a seducirlas sin importar que estas puedan tener marido, y por el contrario aceptan llevar una relación adúltera con la mujer, que en este caso también se muestra muy enamorada del galán, pero claro sin saber que este es un “hombre del agua”, solamente creyendo que es un nuevo vecino.


Origenes del mito de las Sirenas

Nadie sabía el número o el origen de las sirenas. Según Homero, eran dos, aunque otros afirman que eran tres o cuatro. Sus nombres podían ser Hemeropa y Telxiepeya, además de Leucosia, Ligeya y Partenope, o Telsiepeya, Aglaofeme, Peisinoe y Molpe. Según otras versiones, su padre era Forcis y su madre una de las musas, aunque el poeta Ovidio creía que eran hijas del dios del río Aquello. Relata en sus textos que las sirenas eran amigas de la hija de Deméter, Perséfone, y que vieron cómo su compañera era raptada por Hades mientras recogía flores. Las sirenas tuvieron verdaderos deseos de poseer alas para poder volar en busca de su amiga desaparecida, y fueron recompensadas con tan excepcional bien sin perder su cabeza de féminas, gracias a su extraordinario talento.

El dios Hades
El dios Hades

Aunque casi todos los barcos que pasaban por la isla de las sirenas naufragaban, la mitología señala dos pasos con éxito por la isla sin que ellas pudieran evitarlo. Uno fue el legendario retorno de Odiseo a Ítaca desde Troya, con el héroe atado al mástil de su barca para poder escucharlas, porque ya había sido avisado de sus encantamientos por Circe. Siguiendo sus consejos, tapó los oídos de sus hombres con cera para protegerlos.

También los Argonautas, los héroes que viajaban en el Argo con Jasón a la cabeza, pasaron por el mismo trance, pero escogiendo un truco más simple. Uno de los tripulantes del Argo era Orfeo, y con su extraordinaria voz apagó las de las sirenas.

DATOS CURIOSOS

1

Las sirenas y la Odisea

Se trata del primer testimonio escrito que se tiene de ellas y es mencionado en el famoso libro de Homero.

Aunque es el primer escrito, ya los griegos las utilizaban para sus representaciones artísticas. Era común verlas en monumentos y ofrendas funerarias, es por eso que se presume que las vinculaban con los espíritus de los difuntos.

2

Origen

Aunque es complicado determinar el verdadero origen de las sirenas, según las historias la primera mujer-pez conocida fue Atargatis, la diosa de la luna, protectora de la fecundación y el amor.

La leyenda cuenta que Atargatis se sumergió en el lago Ascalón con su hijo y se salvó gracias a su cola de pez.

3

¿Mala suerte?

Las sirenas en la cultura británica representaron un presagio de mala suerte.

Según las leyendas, las sirenas tenían la capacidad de nadar en agua dulce y llegar a ríos o lagos donde ahogaban a sus víctimas haciéndoles creer que eran mujeres que se estaban ahogando.

También hay historias que afirman que muchas sirenas podían curar enfermedades.

4

Ninfas del mar

Algunas historias afirman que en principio solo habían tres sirenas y que eran hijas de Calíope y el río Aquelao. La manera en la que se describía a estas mujeres con cola era similar a la que se describía a las ninfas.

5

¿Qué las hacía atractivas?

Las sirenas siempre han sido caracterizadas como mujeres muy bellas, pero la tradición clásica afirma que su atractivo principal (y para muchos el único) era su voz.

6

La Sirenuca

La historia cuenta cómo esta sirena comenzó siendo humana y su madre harta de su rebeldía, la llevó a los acantilados y le suplicó a Dios que la convirtiera en pez. Así fue cómo la joven se transformó en la Sirenuca, que se dedicaba con su voz a alertar a los marineros de los peligrosos acantilados castrenses.

Esta historia es una de las pocas de la mitología europea que aborda la sirena como una entidad llena de bondad.

7

La sirena de Hans Christian Andersen

La famosa historia de 'La sirenita' tiene algunos elementos de la historia clásica. Aunque se trata de una mujer bondadosa -y esto no concuerda con las teorías-, sí tenía una hermosa voz que fue la que utilizó para cambiar su aleta por un par de piernas y poder vivir junto al amor de su vida.




lunes, 28 de septiembre de 2020

ORGULLO Y PREJUICIO


 ORGULLO Y PREJUICIO



PERSONAJES

Elizabeth Bennet

Protagonista de la historia, segunda de las cinco hermanas y la más bella de la familia después de Jane, según las palabras de su madre, la señora Bennet. Es una joven de veinte años, inteligente e ingeniosa; es divertida, un poco orgullosa y con muchos prejuicios al comienzo de la novela. Se deja llevar siempre por las primeras apariencias, pero con el tiempo se da cuenta que no siempre la primera impresión es la que define a la persona


Fitzwilliam Darcy

Personaje masculino central de la novela y segundo interés amoroso de Elizabeth. Es un hombre inteligente, rico y tímido, que a menudo parece arrogante y orgulloso a los extraños, pero posee debajo de esa fachada un interior honesto y bueno. Inicialmente, considera a Elizabeth socialmente inferior a él, no merecedora de sus atenciones; pero descubre que, a pesar de sus inclinaciones, no puede negar sus sentimientos hacia ella. Su primera proposición es rechazada debido a su orgullo y al prejuicio de Elizabeth contra él.

Jane Bennet 
La mayor de las hermanas Bennet; tiene una personalidad tímida, ingenua y pura de sentimientos; ve solo lo bueno. Se enamora de Charles Bingley y queda desolada cuando él abruptamente rompe su relación sin más explicaciones. Con el tiempo, sin embargo, el malentendido por parte de él queda aclarado y ella lo acepta como marido


Charles Bingley
El amigo más cercano del señor Darcy a pesar de sus diferentes personalidades. Es un joven extrovertido, extremadamente amable y rico, que alquila una propiedad cerca de la finca de los Bennet. A diferencia de muchos dentro de su círculo, él es asequible y se mezcla fácilmente en compañía de otros que son considerados por debajo de él. Se siente atraído por Jane Bennet, quien corresponde a sus sentimientos, pero que es demasiado tímida y reservada para expresarlos claramente. El gran defecto de su personalidad es la falta de resolución y dependencia de la opinión de otros, cosa que aprovechan sus hermanas para manipularlo y Darcy en primer momento para acabar su relación con Jane y posteriormente para hacerlos consolidar su compromiso


Sr. Benet

Cabeza de la familia. Es un caballero inglés con una finca en hertfordshire, casado con la señora Bennet, con la que tiene cinco hijas. Por desgracia, su propiedad está vinculada a un descendiente por vía masculina (el señor Collins).
Sra. Bennet
 
Esposa quejumbrosa y maleducada del señor Bennet, la madre de Elizabeth y sus hermanas; una mujer de poca inteligencia, mal temperamento y afición por los chismes2​. Su principal preocupación en la vida es ver a sus hijas bien casadas, sin importarle con quién mientras sean ricos y las cuiden después de la muerte del señor Bennet. Sin embargo, sus esfuerzos se ven obstaculizados por su naturaleza imprudente y frecuentes desatinos en sociedad

George Wickham
Enemigo del señor Darcy. Es un gallardo, encantador y guapo oficial que llama la atención de Elizabeth Bennet. Su padre era el administrador del patrimonio Darcy, así que creció con el señor Darcy y su hermana, siendo el favorito del difunto padre de Darcy. El encanto de Wickham encubre una naturaleza más conspiradora y deshonesta, con una amarga enemistad entre él y Darcy debido a su intento de raptar a Georgiana Darcy por su considerable dote. Más tarde se fuga con Lydia Bennet, pero es encontrado por Darcy, quien le soborna para que se case con ella


Lydia Bennet
La más joven de las hermanas. Tiene quince años. Lydia es muy coqueta, inocente, cabezota e imprudente. Es una holgazana, dedicada a seguir sus caprichos frívolos, especialmente la caza de los oficiales acuartelados en Meryton. El señor Wickham la seduce y ella se fuga con él sin pensar mucho en las consecuencias para su familia. Luego, gracias al señor Darcy, Wickham se casa con ella a cambio de dinero y de que le paguen la boda.
Catherine Bennet

Aunque mayor que su hermana Lydia, es en cierto modo su compinche. Tras la fuga y el escandaloso matrimonio de Lydia, el Señor Bennet reconoce que es consecuencia de la indiferencia que ha demostrado en la crianza de sus hijas, por lo que advierte a Catherine, para desgracia de esta, que a partir de ese momento planea ser estricto y muy poco permisivo con ella para evitar un nuevo incidente. Tras el desenlace se menciona que alejarse de Lydia ha mejorado mucho su actitud y se ha vuelto una muchacha más centrada y correcta.



William collins
Sobrino del señor Bennet, un clérigo y su pariente varón más cercano, por lo que heredará Longbourn a la muerte del señor Bennet. Collins es un sicofante pomposo y de mente estrecha, excesivamente devoto y adulador de su patrona, Lady Catherine de Bourgh. Al aconsejarle esta que encuentre esposa, inicialmente selecciona a Jane, solo para transferir instantáneamente sus afectos a Elizabeth al saber del próximo enlace de Jane con el señor Bingley. Después de ser rechazado por su segunda elección, propone matrimonio a Charlotte Lucas, que lo acepta.

Lady Catherin de Bourgh
Tía del señor Darcy y protectora de William Collins, una condesa rica, extremadamente recta y creyente de la férrea educación de las damas, a las que no cree preparadas sin un estudio profundo de dibujo, música, idiomas y artes variadas. Crítica, exigente y algo egocéntrica, no permite las insurrecciones propias de la juventud. Le gusta el lujo palaciego y los decorados ostentosos, así como un comportamiento muy refinado y correcto en sociedad. Devalúa y tiene prejuicios respecto a todos aquellos que están por debajo de ellos en la jerarquía; según razona, su título y condición social le dan autoridad para imponer su voluntad y juicio sobre cualquier otra persona, resultando en una mujer que, a pesar de su educación, constantemente incurre en comentarios y actitudes groseras y fuera de lugar


Caroline Bingley

Mary Bennet
La más seria y sentenciosa de las hermanas Bennet. Es la única de las hermanas que no es atractiva, lo que le da un carácter amargado debido a las comparaciones a las que la someten. Esto lo intenta remediar haciendo ver que no le interesan demasiado las reuniones sociales y que lo que de verdad le gusta es pulir sus conocimientos y sus dotes intelectuales, lo que le da un aire pedante, especialmente ya que usa un lenguaje rebuscado y acartonado en un intento de parecer intelectualmente superior.


Georgina Darcy



Hermana menor del señor Darcy, una joven tímida que quiere a su hermano por encima de todo. Al conocer a Elizabeth, Georgiana siente una gran simpatía hacia ella y no duda en apoyar una relación entre ambos. Años atrás fue seducida por George Wickham, quien con la ayuda de una alcahueta intentó raptarla para casarse con ella, pero el señor Darcy lo descubrió justo a tiempo y no dejó que eso sucediera, ya que le «avisó» de que no lograría conseguir ni una moneda casándose con su hermana, después de lo cual Wickham desaparece. Su personalidad tímida la hace temerosa de cometer un error en sociedad optando por el silencio y la inexpresividad, por lo que muchas veces crea en la gente la misma impresión que su hermano.


RESEÑA

Orgullo y prejuicio narra las aventuras y desventuras amorosas de las hermanas Bennet, centrándose en el personaje de Elizabeth, a través de las cuales la autora nos presenta con comicidad la sociedad de su tiempo y coloca a la mujer en un lugar más notorio que el que le correspondía en su época con la figura de la protagonista.

La singular relación que se da entre Lizzy y Darcy es sin duda el mayor atractivo de la obra, ya que el lector se ve atraído durante todo el relato por ésta, que pasa por fases muy dispares hasta llegar por fin a la aceptación del amor por parte de los dos. A pesar de que muchos consideran romántica la historia que nos plantea Austen, la autora parece alejarse del prototipo de narración amorosa que se acostumbraba a dar. Los protagonistas tropiezan, cometen errores. Es más bien una visión realista de lo que puede llegar a ser un romance entre dos personas, donde quizá las cosas no lleguen a salir siempre como deseamos.

Por lo que respecta a la parte de sátira de la novela, Jane Austen utiliza como recurso indispensable la ironía; la caracterización de sus personajes y de la época en general está plagada de agudos comentarios de la escritora, que acostumbra a ridiculizar los aspectos frívolos de la sociedad en la que vive. El patetismo de muchos de sus personajes da el toque cómico a la obra, hecho que contrarresta el tono más formal que se da al relato de los romances. Un ejemplo claro lo vemos en los padres de la protagonista: la señora Bennet, una "mujer de escasa inteligencia, pocos conocimientos y humor voluble"; y el señor Bennet, una extraña mezcla de "vivo ingenio, humor sarcástico, reserva y extravagancia". La particular relación de dos personajes tan diferentes origina divertidas situaciones familiares que amenizan la lectura y hacen que la obra sea algo más que una simple historia de entresijos amorosos.

Centrar su obra en un mundo limitado, el que ella conocía, ha sido criticado, pero esto unido a la precisión de Austen al describir nos permite percibir casi a la perfección el entorno de sus personajes, e incluso también a los mismos, que aparecen sujetos a un retrato que nos hace conocerlos con exactitud.

Por otra parte, el personaje de Elizabeth es bastante inverosímil para el contexto que se nos describe. Lejos de parecerse al resto de mujeres de la obra, que se muestran superficiales, ignorantes e incluso pueriles, Lizzy es inteligente, racional a la vez que algo romántica, pero también inconformista. Su visión de la vida se puede considerar muy moderna, reflejo del pensamiento de Austen que, al igual que ella, vivió un romance que no cuajó por problemas económicos y no estuvo dispuesta a casarse con un hombre del que no estaba enamorada. Sin embargo, para Elizabeth las cosas acaban mucho mejor que para la autora, que no vio buen fin a su vida amorosa.


 “La vanidad y el orgullo son cosas distintas, aunque muchas veces se usen como sinónimos. El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros”

lunes, 10 de agosto de 2020

JANE AUSTEN

Historia sobre la recepción de los libros de Jane Austen - Wikipedia, la  enciclopedia libre

JANE AUSTEN

 (Steventon16 de diciembre de 1775-Winchester18 de julio de 1817)

ane Austen nació en la rectoría de Steventon, un pequeño pueblo al noroeste de Hampshire, Inglaterra, el 16 de Diciembre de 1775. Fue la séptima hija y segunda niña del rector, el reverendo George Austen, y su mujer Cassandra Leigh. De sus hermanos, dos pertenecían al clero, uno heredó ricas posesiones en Kent y Hampshire de un primo lejano, y los dos más jóvenes se convirtieron en almirantes de la Marina británica; su única hermana, como la misma Jane, nunca se casó.

rectoríaLa rectoría de Steventon fue el hogar de Jane durante los primeros 25 años de su vida. Desde aquí viajó a Kent para quedarse con su hermano Edward en su mansión de Godmersham Park cerca de Canterbury, y también pasó unas vacaciones algo más cortas en Bath, donde vivían sus tíos. Durante la década de 1790 escribió los primeros borradores de Sentido y SensibilidadOrgullo y Prejuicio y Northanger Abbey: sus viajes a Kent y Bath le proporcionaron el carácter local del marco de estas dos últimas novelas.

 En 1801 el reverendo George Austen se retiró, y él y su mujer, con sus dos hijas Jane y Cassandra, dejaron Steventon y se establecieron en Bath. Los Austen alquilaron el número 4 de Sydney Place desde 1801 hasta 1804, y luego se quedaron en el número 3 de Green Park Buildings East, donde el señor Austen falleció en 1805. Mientras los Austen vivieron en Bath, fueron de vacaciones a lugares de veraneo de la playa, incluido Lyme Regis en Dorset: esto le dio a Jane el marco para Persuasión.

chawtonEn 1806 la señora Austen y sus hijas se mudaron a Southampton, y luego en 1809 a Chawton, donde tuvieron un cottage en uno de los terrenos de Edward en Hampshire. Aquí Jane tenía tiempo para dedicarse a escribir, y entre 1810 y 1817 revisó sus tres primeras novelas y también escribió otras tres: Mansfield Park, Emma y Persuasión.

Jane enfermó en 1816, posiblemente de la enfermedad de Addison, y en el verano de 1817 su familia la llevó a Winchester para obtener tratamiento médico. Sin embargo, el médico no pudo hacer nada por ella, y falleció de manera tranquila el 18 de Julio de 1817 en su alojamiento del número 8 de College Street.

Fue enterrada unos días más tarde en la nave norte de la catedral de Winchester, y en 1967 se añadió una placa conmemorativa en la Poet’s Corner de la abadía de Westminster.

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Las novelas de Jane reflejan el mundo de la nobleza rural inglesa de la época, tal y como ella misma lo vivió. Debido al atractivo atemporal de sus entretenidos argumentos, y el ingenio e ironía de su estilo, sus obras nunca han sido descatalogadas por ninguna editorial desde su primera publicación, y son frecuentemente adaptadas al teatro, el cine y la televisión. Jane Austen es ahora una de las autoras más conocidas y queridas del mundo angloparlante.

OBRAS DE JANE AUSTEN

(Sentido y sensibilidad)

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Fue la primera novela de Austen que se publicó. Comenzó a escribirla en torno a 1797 y continuó trabajando en ella durante muchos años, hasta que vio la luz en 1811, bajo la firma de “By a Lady”. Austen decidió ocultar su autoría y tan solo su entorno familiar conocía este hecho. En esta obra se narra la vida de dos hermanas, Elinor y Marianne, y la distinta forma en la que cada una afronta las alegrías y dificultades que surgen en su camino. La novela fue un éxito en su época e incluso aportó beneficios a su autora.

(Orgullo y prejuicio)

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La primera versión de esta novela data de finales de 1700. Su título original fue First Impressions y no captó el interés del editor al que escribió el padre de la autora ofreciéndole los derechos. Por lo que pasaron varios años hasta que finalmente se publicó en 1813, tras el éxito de SENTIDO Y SENSIBILIDAD. En esta obra se narran los errores que frecuentemente tienen lugar al principio de una relación, y cómo las situaciones y los personajes pueden evolucionar hasta situarse en el polo opuesto de lo esperado. ORGULLO Y PREJUICIO es la obra preferida por la mayoría de lectores de Austen.

(Mansfield Park)

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Fue escrita entre febrero de 1811 y verano de 1813. Fue la tercera novela que publicó Austen y vio la luz el 4 de mayo de 1814. En la portada se indicaba que era obra de la autora de SENTIDO Y SENSIBILIDA ORGULLO Y PREJUICIO, pero no aparecía el nombre de la escritora. Austen trató de mantener este dato dentro del ámbito familiar, aunque no pudo evitar ciertas filtraciones por parte de alguno de sus allegados. Según algunos críticos, esta es la novela más compleja y mejor elaborada de Austen.

(Emma)

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Austen escribió esta novela entre 1814-15 (año de su publicación) y, durante este proceso, recibió la sugerencia de que se la dedicara al Príncipe Regente. Comprendiendo que más que una sugerencia se trataba de una orden, Jane Austen accedió a dicha petición y plasmó su dedicatoria al inicio de la obra. Emma narra el inicio de la madurez de la protagonista y los avatares que este proceso lleva consigo tanto en ella como en su entorno.

FRASES DE JANE AUSTEN

1. “No hay ningún encanto que iguale la ternura del corazón.”

2. “Si te amara menos, podría ser capaz de hablar más sobre ello.”

3. “No quiero que la gente sea muy agradable, pues así me ahorran la molestia de que me tengan que gustar demasiado.”

 

 

EL SILENCIO DE LAS SIRENAS

  LAS SIRENAS Franz Kafka Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para...